PERSONAJES
PYRA
Edad aparente: Desconocida (alma humana reencarnada)
Especie: Muñeco de madera consciente
Ocupación: Exploradora y protectora de Yggdrasil
Rol: Protagonista
Altura: 20 cm
Peso: Muy ligero (estructura de madera)
Lugar de origen: Laboratorio de las Brujas Blancas
Estado: Único prototipo funcional con conciencia propia.
EL SILENCIO DE LA LLAMA
Pyra es una heroína resiliente, curiosa y profundamente empática. A pesar de cargar con la fragilidad de un cuerpo incompleto y recuerdos humanos fragmentados, posee una determinación inquebrantable para detener el ciclo de sacrificios de sus creadoras.
Al carecer de boca, Pyra no utiliza un lenguaje articulado. Su comunicación es puramente no verbal y telepática, transmitiendo emociones directamente a través de impulsos luminosos y cambios de intensidad en la llama mágica que arde en su pecho, complementada por expresivos movimientos corporales e inclinaciones de cabeza. Su rostro, tallado artesanalmente en madera de roble, refleja una mirada hueca y misteriosa que equilibra la inocencia de su diseño con la oscura madurez de su viaje.
LA BRUJA PRINCIPIANTE
Edad aparente: 22-25 años
Especie: Humana corrompida por la maldición de las Brujas Blancas
Ocupación: Artesana de muñecos de madera / Recolectora de fluidos rituales
Rol: Personaje secundario clave / Aliada narrativa
Altura: 1,68 m
Peso: Promedio humano, de contextura delgada
Lugar de origen: Laboratorio de las Brujas Blancas (El aquelarre)
Estado: Miembro marginado y afligido del aquelarre
EL PESO EN LA REDENCIÓN
La Bruja Principiante representa el trágico conflicto interno entre la sumisión y la compasión. Consumida por una culpa constante debido a los actos del aquelarre, es una joven empática, introvertida e insegura que nunca logró encajar con la crueldad de sus superiores. Ella es la creadora directa de Pyra. Al rechazar la masacre ritual, decide convertirse en su mentora y aliada silenciosa, sacrificando su propia seguridad para darle al pequeño muñeco una oportunidad de redención y libertad.
A nivel visual, su diseño low poly rompe por completo con el estereotipo de la bruja malvada tradicional. Su humanidad se refleja en una postura ligeramente encorvada por el agotamiento y el remordimiento. Viste una túnica desgastada protegida por un delantal de cuero de artesana, y su rostro pálido —marcado por mechones de cabello blanco y pequeños cuernos que evidencian la lenta corrupción de la maldición— suele estar cubierto por unos característicos lentes de inventora, transmitiendo una profunda y melancólica expresividad.